Dice que por ahora no le gusta el resultado de la negociación con México y Canadá

 

La reforma del gran tratado comercial que une a Estados Unidos, Canadá y México está condenada a aguardar al 2019 desde hace meses, cuando el pasado mayo, los tres países –otrora conocidos como ‘los tres amigos’– vieron la negociación en vía muerta y, técnicamente, ya sin tiempo de que ningún nuevo pacto pueda ser refrendado en el Congreso estadounidense, que celebra elecciones dentro de cuatro meses.

Pero este lunes, por si quedaba alguna duda, el presidente Donald Trump dejó claro que no firmaría nada hasta después de las legislativas de noviembre y que el balance de la negociación no lo satisface hasta ahora.

“El Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte lo podría firmar ahora mismo, pero no estoy contento con él. Quiero esperar hasta después de las elecciones”, afirmó el mandatario estadounidense en una entrevista emitida esta mañana por la cadena de televisión Fox News.

 

La declaración tuvo lugar ni más ni menos que el mismo día en que uno de los tres socios, México, celebraba unas elecciones presidenciales en las que finalmente salió victoriosa la izquierda de Andrés Manuel López Obrador, dejando completamente en el aire el futuro de las conversaciones comerciales.

Trump llegó a la Casa Blanca en 2017 asegurando querer cambiar radicalmente el TLC (Nafta, como se conoce por sus siglas en inglés) o liquidarlo, ya que consideraba que el actual marco comercial, vigente desde 1994, perjudicaba a Estados Unidos. Este lunes dio esperanzas al acuerdo, a pesar del retraso. “Tengo la sensación de que (la renegociación del TLC) va a salir bien. Si no sale bien, voy a poner impuestos a los automóviles suyos que entren en Estados Unidos”, advirtió.

Sin embargo, el ambiente no parece propicio al acercamiento. Las conversaciones comenzaron en agosto pasado, es decir, hace ya casi un año, y siguen estancadas en prácticamente los mismos asuntos desde el principio, sobre todo los relacionados con el sector del automóvil y el porcentaje de producción y materiales domésticos que debe contener un vehículo para no ser considerado una importación.

A este bloqueo se añade la espiral de aranceles iniciada por Trump con Canadá y México sobre el acero y el aluminio, que de momento ya se han visto respondidos con otros gravámenes arancelarios por parte de Canadá.

Washington también ha apuntado al acero y el aluminio de la Unión Europea. Este domingo, además, dedicó a sus supuestos países aliados palabras duras, al afirmar que “la Unión Europea es posiblemente tan mala como China, solo que es más pequeña”.

Fuente:  Ediciones El País  02 de julio 2018 , 07:58 p.m.

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