HONESTIDAD LABORAL, PRINCIPIOS PARA UN BUEN CRECIMIENTO

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Rossanna N. Emeterio R. De Peralta

Analista de Organización y Métodos

La selección  sistemática, profesional, objetiva y el análisis de candidatos a un empleo han sido probados como los procedimientos más eficientes en la prevención de malversación, negligencia y fuga de información.

Si alguna vez hiciéramos un listado de las cualidades que nos gustaría encontrar en los empleados, seguramente enunciaríamos la honestidad, porque garantiza confianza, seguridad e integridad.

Honestidad significa no hacer nunca un mal uso de lo que se nos confía, no mentir continuamente, no simular trabajar, no cumplir con los compromisos hechos, no dar información confidencial a un tercero, no aceptar sobornos, no trabajar bajo el efecto del alcohol o las drogas y no utilizar los recursos de la empresa para beneficio personal, entre otros.

Un empleado honesto es aquel que aspira a observar los códigos de conducta y ética más elevados, que es leal a los principios de la empresa u organización en la que labora y cuyas decisiones se basan en discernir claramente entre lo que es correcto y lo que es erróneo.

Normalmente uno no descubre que está trabajando con personas deshonestas hasta el momento que se genera una “Ofensa Laboral”, y nos sorprendemos más aun cuando nos damos cuenta que la  persona que cometió esta ofensa era considerada confiable, eficiente y dedicada en su trabajo.

Una Ofensa Laboral se refiere a un rango de comportamientos no éticos que los empleados cometen en su lugar de trabajo. Estos pueden incluir desde robos, fuga de información, sobornos, actividades ilegales hasta incumplimiento de procesos y normas.

Los trabajadores de confianza y considerados honestos pasan a tener conductas criminales cuando convergen la necesidad, la oportunidad y la justificación. El trabajador desea obtener mayor ingreso, estatus, éxito, siente que el fin justifica los medios; aprende a identificar las oportunidades y, lo que es peor aún, mantiene una auto-imagen de honestidad y respeto.

Es el derecho y responsabilidad de cada empresa verificar que el candidato que está por emplear en su organización sea realmente quien dice ser, y que sus habilidades, historia y experiencia de trabajo sean las necesarias para esa posición.

La selección  sistemática, profesional y objetiva de candidatos a un puesto, debe incluir además de las pruebas de predictibilidad del desempeño, entrevistas de selección por competencia, evaluación de potencial, estudios socioeconómicos y médicos, entre otros, la evaluación de integridad y honestidad.

Tanto la empresa como el trabajador mismo, deben cuidar que exista respeto mutuo y claro está, honestidad mutua. No deben existir engaños entre ambas partes y las 2 deben velar porque la concordia y el buen ambiente siempre reinen dentro y fuera de la organización. Que la empresa sienta que necesita a su empleado y éste aumente su sentido de pertenencia hacia ella.

Manejar y tratar correctamente todos los Recursos Humanos de una compañía es necesario para obtener de ellos entrega y compromiso. Actuar siempre con rectitud y bajo normas tanto ética como moralmente aceptadas, son pasos que debemos acatar siempre y buscar que en la empresa donde laboremos también se sigan al pie de la letra para el desarrollo de la mejor de las conductas.

 

Rossanna N. Emeterio R. De Peralta

Analista de Organización y Métodos

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